LA OTRA OREJA DE VAN GOGH
-¿Sabes Cuco? Van Gogh, el pintor holandés se cortó una oreja –dice el hombre cortando cebolla.
Cuco lo mira desde el suelo, tratando de captar el mensaje de su dueño. Cuco en blanco, pequeño, tierno. Y tienes dos orejas peludas que parecen motas de algodón y que nunca han sido cortadas.
Por eso levanta la cabeza y mira al hombre de una manera temerosa. ¿Le cortaría el hombre sus orejas al estilo de Van Gogh? El animal corre a esconderse debajo del sofá. El hombre lo mira sonriente como si hubiera descubierto el temor de Cuco y olvida por un momento la cebolla y saca a Cuco de debajo del mueble y lo abraza. Abraza a Cuco contra su pecho para darle confianza. El perro mira al hombre. El hombre mira al perro. Los dos juntos forman un solo cuerpo que llena la soledad de la casa. De la casa vacía que ellos llenan como hombre y perro; cada uno con su soledad a cuestas.
- Cuco, tú eres para mí como la otra oreja de Van Gogh.

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