Vox clamantis in deserto
Te espero en mi ciudad sitiada.
Salgo a esperarte en la vulnerable plaza
donde tu mano me dice adiós aún contra la tarde.
He pintado el rostro de la ciudad con el negro que nacía de tus ojos
Por eso siempre es noche acá.
Por ello un enorme manto de azabache cubre las travesías de mis pies sobre las plazas.
Tus profanos ojos negros:
como dos lámparas presas en fina porcelana.
Tus humanos ojos de criatura febril,
de mariposa extraviada en un mundo extraño
de samaritana a fuerza de golpes de guitarra.
Todavía te espero en mi ciudad sitiada
por soldaditos de lapislázuli
te espero debajo del cielo empedrado
con el amor más humano que puedo resistir
con el recuerdo de tus ojos negros
que absorben todo el negro de esta ciudad sitiada
que duerme ahora envuelta en la tibia luz de tus ojos de ébano.
02-02-2004
