...y se hizo la luz.
Gn.34
Y el mundo se pobló de luces
Infatigables llamas de fuego lo rodearon.
Trató inútilmente de escaparse
pero una lengua de luz lo atrapó por
la cola y lo suspendió en el espacio
como una flor de amaranto
sobre un manto de estrellas diseminadas.
El mundo se hirió los ojos de crepúsculos
y sintió que sus océanos revoloteaban
sacudidos por la oscuridad que se les escapaba
en rápidas oleadas.
Pudo verse entonces los senos de montaña
y las cimas heladas de sus cabellos.
Se palpó la boca isleña
y la descubrió con sabor a cerezas.
El mundo pudo entonces echar sombra
sobre sus caderas continentales
y sobre los archipiélagos de sus brazos marítimos.
Jugueteó la luz sobre su falda polar
y descubrió en el cielo de sus ojos
una aurora de centelleantes colores árticos.
Se sorprendió de estar lleno de agua y de arena,
tantos siglos sintiéndose de algodón
le parecieron espejismos fundacionales.
Y rió el mundo luminoso de ríos
y su alegría rodó por el espacio
como una campanada dominical
y entonces vio que la luz era buena
y la separó de su oscuridad.
03-03-2004
