domingo, 29 de marzo de 2020

El destino del hombre

 El destino del hombre


Como raíces apretadas se tejen los destinos

Los hombres respiran debajo de la tierra y se empolvan sus orejas de piedras diminutas

Como un puñado de estrellas diseminadas

una mano inmortal los sorprende habitando cerca de la eternidad con los oídos lacerados por el tiempo

sordo relámpago de arcilla

con los ojos cargados de infinito.


El hombre respira sobre la tierra y su aliento despierta los planetas

es vegetal surgido en fragua de volcanes

como semillas asombradas de humo y de ceniza.

El hombre en los mares distantes

adornando su pecho de algas y sargazos nocturnos

y el eco de una burbuja múltiple de arena envuelve al mundo.


Los hombres pueblan el aire de sonidos

alaridos térmicos, gemidos ancestrales

doctas manías de fascinación aérea

la silueta azul del hombre ángel

del hombre nube y estampida

feliz en el alarde de sus alas.


El hombre nutre el fuego con su rabia

herreros de brazas y carbón

moldean el barro oscuro de la noche iluminada de cocuyos,

de hallazgos, de soles primitivos

hombre diamante del orfebre

tejidos querubines de rubí y llamarada.


Los hombres se abrazan a la vela más alta

el mundo es un barco cargado de sueños milenarios

mecido por huracanes pasionarios y cómplices

la huella del pecado en la cubierta

vivo recuerdo de un pasado marítimo

en la memoria leve del hombre habita la respuesta

a la gran pregunta.


03-01-2004


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