lunes, 30 de enero de 2012

Rocío goteo


Sucede casi siempre en las relaciones que el amor comenzó y concluye por no tener más lazo de unión que el deber. Es que acaso la satisfacción del amor mata el amor?. ¡No!.

Es que el amor es avaricioso, insaciable, activo: que no se contenta con los sacrificios que se hacen, es que es una gran fuerza inquieta que requiere grandes alimentos diarios, es que es el único apetito que no se sacia nunca. No es que anhele cuerpo que lo sacie: es que sólo la solicitud incesante, tierna, visible y sensible, lo alimenta. Creen las mujeres con error y creen los hombres, que una vez dada la gran prenda, la prenda del cuerpo, el beso sacudidor, todo está dado y todo conseguido. ¡Oh! ¡No!. El alma es espíritu y se escapa de las redes de la carne, es necesario conquistarla con espíritu.

Un beso presente desarruga una frente que no basta a desarrugar el calor entibiado de muy amantes besos anteriores. Ni amante, ni amada han de dejar que la falta de frecuencias, de mutuas solicitudes, reveladoras de constantes pensamientos, haga sentir la necesidad del alma siempre ardiente del alimento de que vive y la empujan a buscarlo o lo proponen para aceptarlo, si los azares de la vida se lo ofrecen.

Las atenciones amorosas que se dan son un cuerpo de resistencia que se hacen en el alma del ser amado contra la invasión del amor ajeno. Compensación inteligente, premio sabroso. ¡dulcísimo trabajo! Dando a otro ventura, fabricamos la nuestra. Siendo tiernos, elaboramos la ternura que hemos de gozar nosotros. Y sin pan se vive, sin amor. ¡No!.

No ha de desperdiciarse ocasión alguna de consolar toda tristeza, de acariciar la frente mustia, de encender la mirada lánguida, de estrechar una mano caliente de amor.

Perpetua obra, obra de todo instante es la ternura, sino. ¡El amor no satisfecho busca empleo!. Hay una palabra que da idea de toda la táctica del amor: rocío-goteo. Que haya siempre una perla en la hoja verde. Una palabra en el oído, una mirada meciente en nuestros ojos, en nuestra frente, un beso húmedo.

El que así no ame, no será jamás amado. Caerá y volverá a caer y clamará desesperado, y se perderá en abismos negros, y morirá solo.


Cuaderno de apuntes No. 3

José Martí