lunes, 21 de diciembre de 2009

Por quien doblan las campanas

Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo de continente, una parte de la tierra. 
Si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio o la casa de uno de tus amigos o la tuya propia. 
La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad; por consiguiente nunca hagas preguntar por quién doblan las campanas: doblan por ti. 
John Donne, Devotions Upon Emergent Occasions